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Sana enseñanza sobre la fe y el amor

Desde la época de los apóstoles,
la Iglesia ha considerado esencial transmitir

una “sana enseñanza”

que no distorsione la fe y el amor que se encuentran en Jesús.

Sana enseñanza sobre la fe y el amor
En la vigilancia de esta doctrina sana, la iglesia es asistida por el Espíritu Santo que habita en ella. Al realizar este esfuerzo, la Iglesia Católica se basa:

En primer lugar, en la Sagrada Escritura, inspirada por el Espíritu.

En segundo lugar, se apoya en la Tradición viva de la comunidad eclesial, que es anterior a la Biblia, y que no puede contradecir la Sagrada Escritura.

En tercer lugar, usa la razón, pues si nuestra razón no fuera compatible con Dios y lo que él nos revela y comunica, no podríamos entender su voluntad.

El Magisterio de la Iglesia – el Papa y los obispos – es responsable de velar para que la unidad y autenticidad de la fe no se deteriore por ideas contrarias o equívocas.

El deseo constante de Jesús era hacer la voluntad de Dios.

Así la Iglesia se esfuerza por entender y cumplir la voluntad de Dios.

2 Timoteo 1: 13-14

Oración universal

La Iglesia de Jesús

es universal (católica) y así es su oración.

“Que los hombres oren en todo lugar,
levantando las manos sin ira ni discusiones”
1 Timoteo 2: 8
Oración Universal
Los cristianos no viven en su parroquia o en un movimiento apostólico como en una burbuja, sino que son luz y levadura del mundo, por eso se solidarizan con los que sufren; se ocupan de los problemas del mundo; luchan por el reino de Dios, y su oración va más allá de sus preocupaciones personales y familiares.

Oremos por este mundo, tan grande y vasto, que es patria de millones de hombres y mujeres.

Empecemos por nuestro pequeño mundo, por nuestros amigos y familiares…, por las personas que conocemos…, por aquellos que comparten nuestras preocupaciones… y por quienes nos necesitan…

Oremos por las personas famosas, presidentes y líderes que influyen en las naciones: para que no toleren injusticias ni usen violencia… ni decidan destinos ajenos sin compasión… o destruyan la moral humana…

Recemos por las personas que pasan desapercibidas y viven a la sombra de otros… por los que cumplen cada día con sus obligaciones, pero nadie se lo agradece…, por los que hacen justicia sin fanfarronear…

Pidamos por la paz…, para tener un corazón abierto y generoso…, para amar la verdad… para defender la vida… para vivir la Buena Nueva hasta el heroísmo…, para proclamar a Cristo siempre con nuestras palabras y acciones… Amén

1 Timoteo 2: 1-8

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