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Epifanía del Señor

Epifanía del Señor

Manifestación de Dios a todos los hombres y a todos los pueblos

“Vimos su estrella en el Oriente y venimos a adorarlo”

Mateo 2: 2

La Luz es anunciada por una luz; no podía ser de otra manera. Esa iluminación de Dios es para todos los que estamos en tinieblas. Basta que nos pongamos bajo ella para que sea eliminada toda oscuridad en nuestras vidas, toda la oscuridad del mundo, y nos revistamos de la alegría de esa Luz brillante, que hace descubrir los colores hermosos que produce Dios y su amor en la vida de todo hombre.

La fiesta de la Epifanía del Señor, o Día de los Reyes Magos, es un día de ilusión para todos, especialmente para los niños que, con una inmensa alegría, esperan los regalos de Melchor, Gaspar o Baltasar. Es costumbre que los niños, durante las fiestas navideñas, escriban una carta pidiendo los regalos que quieren recibir el día 6 de enero. El origen de la carta a los Reyes Magos viene desde el primer cuarto de siglo XIX, cuando los niños escribían la carta y la dejaban, al lado de los zapatos, antes de irse a dormir. Al día siguiente, los regalos aparecían en ese mismo lugar.

Al Niño Jesús nacido en el portal de Belén, al que adoraron los Reyes Magos le trajeron como regalos oro, incienso y mirra. A este hecho, de gran importancia en la historia de la salvación, la Iglesia lo denomina Epifanía del Señor. La palabra epifanía significa manifestación. Por eso, Epifanía del Señor significa que el Señor se manifestó, se dio a conocer, a todos los hombres y a todos los pueblos en las personas de los Reyes Magos.

¡Feliz Epifanía del Señor!
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La Epifanía del Señor

La Epifanía del Señor
y la tradición de los Santos Reyes
“venimos a adorarlo”

Mateo 2: 2

Epifanía significa manifestación. En cristiano, es la manifestación de Dios, su luz, por la que Jesucristo se muestra al mundo, se hace diáfano.

La misma noche de Navidad tuvo lugar la primera manifestación divina, cuando el esplendor de Dios iluminó la oscuridad del mundo y el gozo inundó la vida de los pastores que acudieron al pesebre tras el anuncio del ángel. Con la visita de los Magos al Niño Jesús, celebramos su segunda manifestación a otras culturas, razas y creencias.

En el oriente cristiano, la Epifanía es la Encarnación, y en occidente, la visita de los reyes-magos.

Desde el siglo II comenzó la tradición de que eran tres, con los nombres de Melchor, Gaspar y Baltazar. San Beda (monje benedictino), conocido como Beda el Venerable dio origen a la tradición de que los reyes-magos eran representantes de Europa, Asia y África, para enfatizar la manifestación universal de Cristo a todas las razas y culturas.

¡ Feliz Epifanía !

Quiero ser sencillo de corazón

“soy paciente y humilde de corazón”

Mateo 11: 29
Quiero ser sencillo de corazón

Lee Mateo 11: 25-30, Jesús nos da tres bellos mensajes, con los dos primeros nos prepara para comprender y acoger el ùltimo. Medita y ora sobre sus palabras, deja que al final tu oración brote de lo más profundo de ti:

  • Jesús alaba a su Padre porque reveló el reino de Dios a los sencillos, a los anawin, pues los sabios expertos en la ley, no aceptaban su buena nueva. (vv. 25-26)
    “Padre te alabo y te agradezco con Jesús porque das a conocer tu reino a quienes se abren a tu amor. Abre mi corazón para acoger tu mensaje”.
  • Jesús dice claramente que es el Hijo de Dios, que su relación con el Padre es única y que quiere compartirla con nosotros (v. 27)
    “Jesús, te reconozco como el Hijo de Dios, Señor del cielo y la tierra, concédeme participar de tu amor y tu confianza en el Padre”.
  • Jesús llama a quienes están fatigados y cansados por vivir en una sociedad regida por valores ajenos al reino de Dios y les ofrece aliviar su carga, pues su “yugo” del amor es ligero, para lo cual basta aprender a ser sencillos y humildes de corazón como lo es él (vv. 28-30).
    “Jesús, cuando sienta que el peso de los problemas personales, familiares, la política, la economía…., me quita la vida y mata la esperanza, ven a mi encuentro y dame tu amor para que me de nuevas fuerzas para seguir adelante”.
Mateo 11: 25-30
El reino manifestado a los pequeños

Mateo 11: 25-30
  • En esa oportunidad, Jesús dijo: «Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así lo has querido.
  • Todo me ha sido dado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre, así como nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.
  • Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré. Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio. Porque mi yugo es suave y mi carga liviana.

Vayan y sean testigos

“Vayan y hagan discípulos a todos los pueblos y bautícenlos
para consagrarlos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo”

Mateo 28: 19
Vayan y sean testigos
Serán testigos míos hasta los confines del mundo, es la última palabras de Jesús a los discípulos en el evangelio de Mateo: “Vayan y hagan discípulos a todos los pueblos y bautícenlos para consagrarlos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo” (Mateo 28: 19). A cada generación de discípulos le repite Jesús la misma orden.

Jesús realizó su actividad sanadora, liberadora, reconciliadora, sobre esta tierra donde nos movemos los discípulos, cuya gloriosa Ascensión celebramos hoy con júbilo.

La Ascensión de Jesús no invita a huir de este mundo. Invita a contemplar al que ha realizado ya el camino, pero con los pies en la tierra. Sobre esta tierra, cada discípulo ha de recorrer la misma ruta de Jesús y revivir la misma historia.

La orden de Jesús resucitado es: “Vayan“, “Sean testigos“. La orden es para ti, discípulo, comunidad, grupo, que te dices de Jesús.

Mateo 28: 16-20

La Epifanía del Señor

La Epifanía

es la manifestación de Dios a todos los pueblos de la tierra.
Es la fiesta de los Reyes, la Epifanía del Señor
la universalidad de la salvación para todos los hombres y naciones.

“hemos venido a adorarlo”

Mateo 2:2

Unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén y preguntaron: “¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer? Porque vimos su estrella en Oriente y hemos venido a adorarlo”.

En esos magos, “no tres reyes”, siempre vieron los cristianos la catolicidad de la Iglesia. Jesús había venido a salvar e iluminar a todos los hombres, de todos los pueblos, razas y culturas.

Los magos son el símbolo de la universalidad de la Iglesia, el nuevo Pueblo de Dios, donde tienen cabida todos los pueblos de la tierra, y donde todos los hombres, de todas las razas y culturas, pueden encontrarse en la paz y en el amor universal.


Señor,
que fuiste adorado por aquellos magos,
venidos de lejanas tierras
y recibiste el mejor reconocimiento
de tu personalidad y de tu misión
en aquellos dones o regalos:
oro, incienso y mirra.

Como los magos, Señor,
quiero postrarme a tus pies,
para ofrecerte, con corazón universal,
lo mismo que ellos te presentaron.

Recibe, Señor,
el oro de mi humildad y sinceridad,
de mi fe y obediencia a tu santa voluntad.

Te reconozco como mi Dios y Creador
y como tal te adoro y te ofrezco
el incienso de mi oración y alabanza diaria.

Con la mirra, Señor,
te veo como un hombre más,
hermano y amigo que nunca fallas,
por eso te digo que nunca me dejes de tu mano.

Mateo 2:1-12

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