Triduo Pascual

Triduo Pascual

Se inicia con la misa en la tarde del jueves santo,
llamada “Misa vespertina en la Cena del Señor”
y concluye al finalizar en Domingo de Pascua.

Entrega de Jesús, su pasión, muerte, sepultura y resurrección

La Iglesia celebra estos tres días como un único día, podemos decir algo así como “un día de setenta y dos horas“, en el que celebramos la entrega de Jesús, su pasión, muerte, sepultura y resurrección.

Al concluir el Jueves Santo y comenzar las vísperas del viernes, se celebra la Misa de la Cena del Señor y se recuerda la institución de los sacramentos de la Eucaristía y el Orden.

El Viernes Santo se celebra y recuerda la Pasión y Muerte del Señor Jesús y tiene como centro la liturgia de Adoración de la Cruz.

En el Sábado Santo, se busca vivir la esperanza en la Resurrección y en la tarde, habiendo entrado ya en las vísperas del domingo, al anochecer, se celebra la Vigilia Pascual que celebra el triunfo de Cristo sobre la muerte. Se trata de la celebración más importante de la Iglesia Católica porque culmina en la victoria de la muerte sobre el pecado, simbolizada en la Resurrección de Cristo.

Triduo Pascual

Jueves Santo
18 de abril del 2019
“Os he dado ejemplo para que hagáis vosotros lo mismo”
(Jn 13, 15)

Viernes Santo
19 de abril del 2019
“Inclinando la cabeza, entregó el espíritu”
(Jn 19, 30)

Vigilia Pascual
20 de abril del 2019
“Ha resucitado!”
(Lc 24, 6)

Pascua – Domingo de RESURRECCION
21 de abril del 2019
“Vio y creyó”
(Jn 20, 9)

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Cuaresma

Cuaresma

“La creación, expectante, está aguardando la manifestación de los hijos de Dios”
(Rm. 8, 19)

Tiempo de conversión

El tiempo de Cuaresma es un periodo del calendario litúrgico que comienza el Miércoles de Ceniza y finaliza el Jueves Santo. Tiene cinco domingos más el Domingo de Ramos, en cuyas lecturas los temas de la conversión, el pecado, la penitencia y el perdón, son dominantes.

La Cuaresma del latín “quadragésima” es el cuadragésimo día antes de la pascua. Son 40 días de preparación para la gran fiesta de la Pascua. Es tiempo para arrepentirnos de nuestros pecados, y de cambiar algo de nosotros para ser mejores y poder vivir más cerca de Cristo. No es un tiempo triste, sino más bien meditativo y recogido. Es, por excelencia, el tiempo de conversión y penitencia del año litúrgico.

Me pides, Señor, humildad y sencillez, y por tanto sinceridad
para practicar el ayuno, la oración y la limosna en esta Cuaresma.
Y aún más, me propones que todo esto lo haga con naturalidad y alegría,
y me das la receta para conseguirlo:
Buscar siempre tu agrado, Padre mío.
Te suplico, Señor, que así sea. Amén
Cuaresma
Ayuno, oración y limosna

Ayunar, o sea aprender a cambiar nuestra actitud con los demás y con las criaturas.
Orar para saber renunciar a la idolatría y a la autosuficiencia de nuestro yo.
Dar limosna para salir de la necesidad de vivir y de acumularlo todo para nosotros mismos.

Miércoles de Ceniza
06 de marzo del 2019
“Cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu cara”
(Mt 6, 17)

Domingo 1º de Cuaresma
10 de marzo del 2019
“El Espíritu lo fue llevando por el desierto”
(Lc 4, 2)

Domingo 2º de Cuaresma
17 de marzo del 2019
“Mientras oraba el aspecto de su rostro cambió”
(Lc 9, 29)

Domingo 3º de Cuaresma
24 de marzo del 2019
“Cavaré y le echaré estiércol, a ver si da fruto”
(Lc 13, 8-9)

Domingo 4º de Cuaresma
31 de marzo del 2019
“Estaba muerto y ha revivido, estaba perdido y lo hemos encontrado”
(Lc 15, 32)

Domingo 5º de Cuaresma
07 de abril del 2019
“El que esté sin pecado, que tire la primera piedra”
(Jn 8, 7)

Domingo de Ramos
14 de abril del 2019
“¡Bendito el que viene en nombre del Señor!”
(Lc 19, 38)

Haznos sentir tu amor

Haznos sentir tu amor

¡Es fuerte, oh Señor, tu amor por nosotros!

Haznos sentir, oh Señor,
la fuerza de este amor tuyo,
capaz no sólo de trasladar los montes,
sino hasta de enternecer nuestros corazones.

Haznos ver, oh Señor,
los signos de este amor tuyo,
con los que quieres iluminar nuestras mentes,
revigorizar nuestra voluntad y orientar nuestros pasos.

Haznos intuir, oh Señor,
la profundidad de este amor tuyo,
que esconde misterios abismales
y también nos revela verdades consoladoras.

Haznos experimentar, oh Señor,
la dulzura de este amor tuyo,
un amor capaz de disipar las excesivas amarguras de nuestra vida
y de hacernos saborear esa alegría que no acabará nunca.

Haznos comprender, oh Señor,
la grandeza de este amor tuyo,
capaz de abrazar no sólo a tus fieles,
sino a todos los habitantes de la tierra.

Feliz Año

Feliz Año

El deseo de felicidad es una hermosa manera de iniciar el año. Los discípulos de Jesús, además de un buen deseo, acudimos a aquel que puede contribuir a la felicidad y a la paz.

Nuestro mensaje de felicitación es éste:

“El Señor te bendiga y te proteja,
haga resplanceder su rostro sobre ti y te conceda su favor.
Que el Señor te mire con benevolencia y te conceda la paz”
Números 6:24-26

Señor,
al comenzar un año nuevo,
te doy las gracias por este “talento” que pones en mis manos,
te pido la gracia de tu bendición para que lo viva, lo aproveche y lo disfrute,
en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo;
y con la ayuda maternal de la Virgen María lo celebre en la oración
y en la vida familiar, social, económica y política.
¡ Feliz Año Nuevo !

El “Cristo cósmico”

“Nadie ha visto jamás a Dios;
el que lo ha revelado es el Hijo único,
que está en el seno del Padre”

Juan 1:18
El “Cristo cósmico”

El inicio del evangelio de San Juan es como un pórtico de gloria en honor de Jesús, Dios hecho hombre para vivir con nosotros. Proclama a Jesús como la Palabra o Logos, la manera hebrea de expresar que “el decir y el hacer” de Dios van siempre de la mano, y un término de la sabiduría griega para designar a Dios.

Jesús existe desde toda la eternidad, en unidad con el Padre, y es Dios como él; por él, por Jesús, fue creado el universo entero. Después asumió nuestra carne, se hizo uno de nosotros para podernos decir quién es Dios. Sólo él nos puede revelar cómo es Dios, puesto que es su Hijo único, la Palabra hecha carne.

La inigualable proeza de Dios es ser adorado por todo el mundo a pesar de que nadie lo ha visto jamás. Juan conoce a Dios porque su Hijo único nos lo ha revelado. Lo que es muy triste, y así lo exprea Juan, es que la Palabra “vino a los suyos, pero los suyos no la recibieron”.

Tú eres de Dios. ¿Lo conoces bien? ¿Lo has recibido en tu corazón? ¿Tiene un lugar importante en tu vida? ¿Has hecho algo para que tus amigos lo reciban?. La iglesia tiene como misión llevar a Jesús a toda la humanidad. Como miembro de la iglesia ¿qué parte tomas tú en esta misión?

Juan 1:1-18
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