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Contrición

En el sacramento de la Reconciliación

hacemos un acto de contrición
para expresar el dolor por nuestras ofensas
y el deseo de no pecar más.

Contrición

Jeremías llama a su pueblo a arrepentirse de su pecado y regresar a Dios. Los católicos llamamos “contrición” a esta acción que nace del amor, pues sólo éste genera dolor por haber ofendido y el deseo sincero de no volver a hacerlo.

Piensa en la persona a quien más quieres; ¿qué sientes cuando le haces daño sin darte cuenta…, y cuando la hieres consciente e intencionalmente? ¡Es horrible!, ¿no?

En el sacramento de la Reconciliación hacemos un acto de contrición para expresar el dolor por nuestras ofensas y el deseo de no pecar más.

En la misa, al pedir perdón en el “Yo confieso”, imploramos la intercesión de María, los ángeles, los santos y nuestra comunidad.

Jeremías hace una breve oración de contrición; “hazme regresar a ti y yo regresaré, porque tú eres el Señor, mi Dios” (Jr 31:18).

Escribe tu propia oración para usarla cuando quieras reconciliarte con Dios, quien espera tu regreso lleno de ternura y alegría.

Jeremías 31:18-20

Amuletos y supersticiones

Aún hoy día mucha gente
cree en supersticiones y usa amuletos,
pues piensa que la protege o da buena suerte.
Amuletos y supersticiones

Estas creencias de tipo mágico asignan un poder invisible a ciertos objetos o acciones para manipular a las personas en favor propio, ofendiendo a nuestro Creador y limitando la libertad humana, uno de sus dones más preciosos. Pidamos perdón por algunos pecados actuales debidos a la confianza en “deidades” falsas.

Dios del amor, único y verdadero, perdón por querer sustituirte con una fuerza impersonal o un principio de energía. Por tratar de divinizar al ser humano colocándolo en tu lugar y haciéndolo centro y fin de nuestra vida. Perdón, Señor perdón.

Perdón por la tendencia creciente de sustituir la oración y meditación cristiana por otras que no nos llevan a ti. Por poner la confianza en amuletos, pirámides, metales, piedras, cristales y dinero, en lugar de ti. Perdón, Señor, perdón.

Perdón por sustituir la fe en ti con horóscopos, adivinación, canalización, hechicería, brujería, santería y espiritismo. Perdón también por los cultos que separan de ti. Perdón, Señor, perdón.

Dios mío, fortalece mi fe.
En los momentos difíciles, ven a mi encuentro.
No permitas que ponga mi fe y mi confianza
en objetos y ritos de tipo mágico.
Amén.

La carta de Jeremías denuncia la necedad de confiar en deidades falsas (CJr v.4).

Carta a Jeremías

El alfarero hace maravillas en mí

¿Has visto a un alfarero trabajar
o has hecho una vasija de arcilla?

El alfarero coloca un trozo de barro
en una rueda de alfarería y la hace girar,
moldeándolo con sus manos para darle forma
según la imagen que tiene en mente.

Cada pieza que hace es original, no existe otra igual.

El alfarero hace maravillas en mí

Medita en silencio sobre los siguientes pensamientos, dejándote moldear por Dios, el alfarero maravilloso.

  • Señor, quiero ser barro en tus manos, dejarme moldear por tu amor, tu llamado, tus correcciones…
  • Pongo en tus manos las llagas que me hacen sufrir para que las sanes y las conviertas en fortalezas ante la vida…
  • Te presento mis actitudes y conductas con que más fallo a tu amor…, trabájalas conmigo y transfórmalas en crecimiento espiritual continuo.
  • Estoy desorientado/a, da forma a mis ideales y moldea mi carácter, para ir a donde tú quieres que yo vaya.

Siento tu amor formándome como tú quieres… ¡Gracias, Señor! Continúa tu obra en mí. ¡Es tan reconfortante saber que me moldeas con amor y firmeza! ¡Quiero dejarme siempre moldear por ti!

Jeremías 18: 1-17

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