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Señor, ayúdame a encontrar mi lugar en el mundo

Señor, busco mi lugar en el mundo
y a veces no lo encuentro.

Me has dado todo: ojos para ver y gozar,
oídos para escuchar y entender, un corazón para amar y sentir,
un cerebro para aprender y pensar,
manos para trabajar y acariciar, pies para comer y bailar…
¡Tengo tanto!… y sin embarago,
con frecuencia no sé cómo usarlo bien.

Señor, ayúdame a encontrar mi lugar en el mundo

Tú me regalaste la vida y quiero corresponderte haciendo algo bueno con ella. Permíteme descubrir tus dones, mis talentos y carismas, para servirte con ellos en mi familia y mi comunidad.

  • Puedo poner la habilidad de mis manos al servicio de (María) que necesita…
  • Puedo usar mi capacidad de hablar para ayudar a (José) en…
  • Puedo estar disponible para ayudar a (Sofía) con… especialmente cuando…
  • Puedo utiizar mi experiencia y reflexión para guiar a (Jesús) en particular sobre…
  • Puedo…
  • Puedo…
¡Señor, gracias por darme poder
para ayudar a mi familia y mi comunidad!
¡Ilúminame para que sepa cómo usar mis dones
y cómo quieres que colabore en tu misión!
¡A ti gloria por los siglos!
Amén

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Construyamos un mundo mejor

¡ No esperes más !

Desde ahora puedes ayudar a construir un mundo mejor.

Entre los principios para una vida cristiana,
hay uno que merece atención especial:

“No te dejes vencer por el mal;
por el contrario, vence al mal a fuerza de bien.”
Romanos 12: 21

Construyamos un mundo mejor

Jesús lo hizo y también debemos hacerlo nosotros.

Por ejemplo, ante los ataques y agresiones, detuvo los golpes en sí mismo, parando una espiral de violencia.

Ante la discriminación y marginación social y religiosa, se solidarizó con los pecadores, pobres y marginados, los liberó de esclavitudes interiores y elevó su dignidad, para que se integraran en la sociedad como hijos e hijas de Dios.

Ante las leyes injustas y que representaban una carga pesada, actuó bajo la única ley capaz de dar vida:

la ley del amor.

Romanos 12: 17-21

Absolutamente nada

Dios mío

¿qué me podrá separar de tu amor?

Pase lo que pase, sé que siempre estás conmigo
porque te hiciste hombre por nosotros
y venciste la desesperación y la muerte misma
con tu amor interminable.

Absolutamente nada
¿Un examen no aprobado, un promesa rota o una palabra hiriente? No, ¡nada de esto!

¿Podrá arrancarme de ti la atracción al poder, las recompensas rápidas, las drogas? No, ¡nada de esto!

Si tú, Señor, estás conmigo, ¿podrá triunfar contra mí una persona vengativa, una amistad falsa o alguien que está enojado conmigo? No, ¡nada de esto!

¿Podrá separarme de ti la tristeza por una pérdida, el enojo por burlas recibidas o la vergüenza por haber sido visto cometiendo un pecado? No, ¡nada de esto!

La presencia de tu Espíritu en mí me convence de que nada, absolutamente nada, me separará de tu amor. ¡Aleluya!

“¿Quién nos separará del amor de Cristo?
¿El sufrimiento, la angustia, la persecución, el hambre,
la desnudez, el peligro, la espada? ”
Romanos 8:35

Romanos 8: 31-35

Romanos 12: 4-8 – Tener en cuenta a los demás

Tener en cuenta a los demás
Miren cuántas partes tiene nuestro cuerpo, y es uno,
aunque las distintas partes no desempeñan la misma función.
así también nosotros formamos un solo cuerpo en Cristo.
Dependemmos unos de otros
y tenemos capacidades diferentes
según el don que hemos recibido.
Si eres profeta, transmite las luces que te son entregadas;
si eres diácono, cumple tu misión;
si eres maestro, enseña;
si eres predicador, sé capaz de animar a los demás;
si te corresponde la asistencia, da con la mano abierta;
si eres dirigente, actúa con dedicación;
si ayudas a los que sufren, muéstrate sonriente.
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