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Visita evangelizadora

María de Guadalupe

es la gran evangelizadora de Latinoamérica
y emperatriz del Continente Americano.

Visita evangelizadora

Cuando Marla fue presurosa a las montañas de Judea para ayudar a su prima Isabel, llevaba a Jesús en sus entrañas. Al verla, Isabel percibió la bendición de Dios y «exclamó a grandes voces: “Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre”».

Siglos más tarde, María se encaminó a otra montaña: el Tepeyac, en México. Dios se hizo peregrino en el Nuevo Mundo y se presentó de manera especial a través de María para entrar a la historia latinoamericana.

El cerro del Tepeyac tiene un sentido religioso más allá de ser un lugar geográfico, igual que Galilea, Jerusalén y Roma tienen un alto simbolismo religioso en los evangelios. La Virgen no eligió Tenochtitlán, la sede de los poderes civil y religioso sino que toma residencia entre los pobres que vivían en la región del Tepeyac, engrandeciendo así a los humildes, como expresa en su cántico del Magnlficat.

María ratifica la existencia de un solo Dios cuando América estaba por nacer a la fe cristiana. Evangeliza al nuevo pueblo con ternura materna, presentándose a Juan Diego, «yo soy la perfecta siempre Virgen Santa María, madre del verdaderísimo Dios por quien se vive». Y después, para anunciar su misión, le enfatiza: «¿No estoy aquí yo, que soy tu madre? ¿No estás bajo mi sombra y resguardo? ¿No soy yo la fuente de tu alegrla?».

María de Guadalupe es la gran evangelizadora de Latinoamérica y emperatriz del Continente Americano. Pídele que como madre te proteja siempre y como evangelizadora te muestre a Jesús y te ayude a llevarlo a otras personas.

Lucas 1:39-45

El Rosario – San Juan Pablo II y la Virgen María

“Su madre conservaba cuidadosamente
todas las cosas en su corazón”
Lucas 2:51
El Rosario

Rezar el Rosario es un modo de orar sobre los misterios de Jesús, vistos desde el corazón de María, con un espíritu de intercesión por la iglesia.

Es dar a María un lugar en nuestra vida para seguir las enseñanzas del reino y tratar de identificarnos con Cristo para adquirir sus mismos sentimientos.

Lucas 2:51

San Juan Pablo II y la Virgen María

Hay secretos
que merecen ser desvelados.

Este es el secreto de un hombre enamorado de una Mujer
que aprendió de Ella la forma de cambiar el mundo.
Ella le mostró el valor de la libertad
y él derribó los muros que levantaba el odio
aprendiendo de Ella que el amor no tiene barreras.

Le enseñó a creer a cada uno
y él defendió los derechos de todos.
Ella le enseñó que toda vida era digna
y el proclamó que siempre había una razón para vivir
defendiendo la vida de ancianos, enfermos y no nacidos
levantando la voz contra la tiranía disfrazada de libertad
porque la voluntad de ella era la paz.

Cuando era pequeño perdió a sus seres queridos
pero Ella siempre se mantuvo a su lado
enseñándole a ser feliz, haciendo felices a los demás.
Ella quería corazones valientes
y nos dijo: “no tengáis miedo”.

Buscó a todos los jóvenes del mundo
y fuimos a verle a las ciudades donde nos llamó
y en Agosto le recordaremos en Madrid.
Defendió a la mujer y protegió a la familia.
Veía la verdad en los ojos de los niños.
Y una vez vio la muerte desde muy cerca
pero Ella desvió la bala salvándole la vida.
Y él puso el mundo en sus manos
llevándola a los cinco continentes.
Ella le dio un corazón grande
y él perdonó a los que atentaron contra su vida.

En una mina aprendió a trabajar
y en el teatro a soñar.
Le encantaba el remo, la montaña y el sky
pero tuvo que aprender a usar el bastón y la silla de ruedas
demostrando que se puede ser feliz en medio del dolor.
En su vejez no podía hablar, pero su rostro lo decía todo.
Muchos querían que se retirase
pero Ella le pidió que siguiese hasta el final
y así abrió las puertas del tercer milenio.

Creyó que todos podemos ser santos
y lo demostró canonizando a miles.
Ella llora por sus hijos
y después de dos mil años él pidió perdón.
Y Ella pidió más.
Y él le regaló 50 nuevas esperanzas llenas de luz.
Y visitó más de 120 países.
Y en su último viaje fue a verla.
Y a despedirle fueron millones de personas.

Este es el secreto de un hombre que aprendió
de su Madre a subir con Cristo a la cruz.
Aprendió de Ella rezando el Rosario.
Este fue el secreto de Juan Pablo II.
Este es el secreto de un Santo.

El confió en Ella
y cambió el mundo.

Reza el Rosario
cambiar el mundo está en tus manos.

La Inmaculada

La Inmaculada
“ella te herirá en la cabeza,
pero tú sólo herirás su talón”

Génesis 3:15

La Inmaculada

La imagen de la Inmaculada es símbolo del mundo del triunfo de Dios sobre el mal.

Dios prometió en el paraíso que una mujer humillaría la serpiente al dar a luz a su hijo.

María es esa mujer, la nueva Eva, libre del pecado original desde antes de su concepción, gracias a la obra redentora de su Hijo Jesús, quien nos libera del mal y la muerte eterna.

Génesis 3:15

María

María

“Dios te salve, llena de gracia, el Señor está contigo”.

Lucas 1: 28
María
María era una joven sencilla, desposada con José, cuando Dios envió al ángel Gabriel a decirle que la había elegido para ser madre del Mesías, por obra del Espíritu Santo.

María pregunta y dialoga con él y sin comprender el misterio ante ella, responde con una fe libre y comprometida: “Aquí está la esclava del Señor, que me suceda como tú dices” (Lucas 1:38).

Desde ese momento María es Madre de Dios, hija predilecta del Padre y esposa del Espíritu Santo.

María pertenecía al grupo de los “anawin” o resto de Israel, quienes esperaban fielmente al Mesías prometido.

Fue una mujer de oración, con gran confianza en Dios y sus planes de salvación.

Aparece en la boda en Caná, al iniciar Jesús su ministerio y es modelo de discípula que vive los criterios del reino.

Se asoció al sacrificio salvador de Jesús, recibió como hijos e hijas a todas las personas redimidas por él y aceptó con esperanza la muerte de Jesús en la cruz.

Nos enseñó que el amor es donación completa, tierno y fuerte, silencioso y elocuente.

Nos lleva a Jesús, el salvador único, y nos cuida con amor desde el cielo por lo que la invocacmos como madre mediadora.

Lucas 1 26-38

Los católicos
la amamos con devoción a lo largo del año
nos alegramos por haber sido libre de pecado original,
en la fiesta de la Inmaculada Concepción
(8 de diciembre)
y por ser la Madre de Dios
(1 de enero)
alabamos su virginidad al concebir a Jesús,
en la fiesta de la Anunciación del Señor
(25 de marzo)
y celebrasmos que fue llevada en cuerpo y alma al cielo,
en la fiesta de su Asunción
lo que refuerza nuestra esperanza en la vida eterna
(15 de agosto)

Enciende una vela a la Virgen María

Enciende una vela
a la Virgen María

http://www.tiempodepoesia.com/

Es muy sencillo, sigue las instrucciones.

Cada vela permanecerá encendida tres días.
Puedes ver todas las velas que la Virgen tiene encendidas.
También puedes mirar todas las velas que tú le has encendido.

Muy importante:
Recuerda utilizar siempre el mismo e-mail
y que lo debes escribir correctamente.

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