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Semana Santa

Semana Santa
“Todo se ha cumplido”

Juan 19:30

A la Semana Santa se le llamaba en un principio “La Gran Semana“. Ahora se le llama Semana Santa o Semana Mayor y a sus días se les dice días santos. Esta semana comienza con el Domingo de Ramos y termina con el Domingo de Pascua.

La Semana Santa fue la última semana de Cristo en la tierra. Su Resurrección nos recuerda que los hombres fuimos creados para vivir eternamente junto a Dios.

Vivamos estos días lo más santamente posible, participando con gran piedad y recogimiento interior en todos los actos litúrgicos. Que sepamos sacar largos ratos para estar junto a Jesús Sacramentado en el Monumento, y procuremos también hacer oración adorando a la Santa Cruz. Participemos, además, en la Gran Vigilia Pascual, la madre de todas las vigilias, con el deseo de que surja en nosotros una vida nueva, para que, al resucitar con Cristo, busquemos siempre y en todo las cosas de arriba.

Semana Santa

Domingo de Ramos
09 de abril del 2017
“¡Bendito el que viene en nombre del Señor!”
(Mt 21, 9)

Jueves Santo
13 de abril del 2017
“Os he dado ejemplo para que hagáis vosotros lo mismo”
(Jn 13, 15)

Viernes Santo
14 de abril del 2017
“Inclinando la cabeza, entregó el espíritu”
(Jn 19, 30)

Vigilia Pascual
15 de abril del 2017
“¡Ha resucitado!”
(Mt 28, 6)

Domingo de RESURRECCION
16 de abril del 2017
“Vió y creyó”
(Jn 20, 8)

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Semana Santa

La Semana Santa

en el Año de la Misericordia

“Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”

Lucas 23:34

La Semana Santa es el anuncio de la Pascua. Ha terminado ya el recorrido cuaresmal del Año de la Misericordia y es la hora de la verdad, querámoslo asumir o no: estamos con Él o “pasamos” de Él. Es un examen decisivo.

El Domingo de Ramos es la puerta de esta semana, cargada de fuerza y de significado. Emprendemos hoy, un camino de “muerte y de vida”, de “humillación y de gloria”. Lo vivirá Jesús como protagonista. Lo viviremos sus discípulos estrechamente unidos a Él, de modo que el día de Pascua podamos proclamar: Hemos sido “crucificados” con Él, y vivimos “resucitados” con Él.

Si podemos hacer esta proclamación el día de Pascua, y la proclamación es verdadera, habremos hecho una buena Semana Santa. Solamente será buena en la medida que nos acerquemos a esta meta que hemos de fijarnos en el día de hoy.

Vivir la Semana Santa, significa identificarse con los sentimientos de Jesús, humillado hasta la condición de esclavo obediente hasta la muerte de cruz; y experimentar el gozo de transformarse en un icono de Jesús resucitado. En una palabra: vivir la experiencia pascual con Jesús

Semana Santa

Domingo de Ramos
20 de marzo del 2016
“¡Bendito sea el Rey que viene en nombre del Señor!”
(Lc 19, 38)

Jueves Santo
24 de marzo del 2016
“Les he dado el ejemplo, para que hagan lo mismo que yo hice con ustedes”
(Jn 13, 15)

Viernes Santo
25 de marzo del 2016
“Inclinando la cabeza, entregó su espíritu”
(Jn 19, 30)

Vigilia Pascual
26 de marzo del 2016
“No está aquí, ha resucitado”
(Lc 24, 6)

Domingo de RESURRECCION
27 de marzo del 2016
“Vio y creyó”
(Jn 20, 8)

Semana Santa

La Semana Santa

es el momento litúrgico más intenso de todo el año

“Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”

Lucas 23:46

La Semana Santa fue la última semana de Cristo en la tierra. Su Resurrección nos recuerda que los hombres fuimos creados para vivir eternamente junto a Dios.

El Domingo de Ramos, en la Pasión del Señor, es día de gloria de Jesús por su entrada triunfal en Jerusalén y día en que la liturgia nos anuncia ya la pasión.

Semana Santa es la semana de la pasión, muerte y resurrección del Señor. La pasión y la muerte del Nazareno del Jueves y Viernes Santo quedarían inconclusas sin el “aleluya” de la Pascua de Resurrección. El misterio pascual celebrado durante esta semana abraza la pasión y la muerte de Cristo, de un lado, y su resurrección, por el otro; son las dos caras inseparables del misterio pascual de Cristo, los momentos culminantes de su misión salvadora y redentora.

Amar, morir y resucitar. Son los tres movimientos de la Semana Santa: el amor del Jueves Santo, la muerte del Viernes Santo y la resurrección del Domingo de Pascua. Tres verbos que expresan también las realidades más decisivas en la vida del hombre.

La Semana Santa hay que vivirla con fe, de lo contrario quedará en la celebración de una historia pasada, ajena al presente y al futuro de la humanidad, ajena a la propia existencia. Cristo padece, muere y resucita por nosotros, por todos y cada uno de los hombres; para que todos tengamos Vida y Esperanza.

Semana Santa

Domingo de Ramos
29 de marzo del 2015
“Bendito el que viene en nombre del Señor”
(Mc 11, 10)

Jueves Santo
02 de abril del 2015
“Les he dado el ejemplo, para que hagan lo mismo que yo hice con ustedes”
(Jn 13, 15)

Viernes Santo
03 de abril del 2015
“Inclinando la cabeza, entregó su espíritu”
(Jn 19, 30)

Vigilia Pascual
04 de abril del 2015
“Ha resucitado, no está aquí”
(Mc 16, 6)

Domingo de RESURRECCION
05 de abril
“Él debía resucitar de entre los muertos”
(Jn 20, 9)

La Eucaristía y el servicio humilde a la comunidad

“si yo, que soy el Maestro y el Señor,
les he lavado los pies, ustedes deben
hacer lo mismo unos con otros”

Juan 13: 14
La Eucaristía y el servicio humilde a la comunidad

Juan empieza el libro de la pasíon-gloria de Jesús con el relato de la Ultima Cena; en él presenta a Jesús lavando los pies a sus discípulos, en lugar de la institución de la Eucaristía como los evangelios sinópticos.

A partir de ahora, Juan narra los momentos de intimidad que Jesús, sabiendo “que le había llegado la hora”, reserva en exclusiva para “los suyos”. Se recomienda entrar a esta parte con la reverencia de quien es invitado a la despedida de un amigo que, habiendo llevado su amistad “hasta el final” está a punto de morir.

Los católicos celebramos el lavatorio de los pies el Jueves Santo, el cual inicia el Triduo Pascual y culmina el Domingo de Resurrección. Con este gesto, Jesús subraya que el servicio central en todos sus seguidores, es particularmente importante en los sacerdotes, quienes son ordenados para presidir la Eucaristía y estar al servicio de la comunidad de fe.

¡Qué vocación tan grande ser llamados al servicio en la vida sacerdotal y qué riesgo tan alto perder este ideal y suplirlo por la ambicion del poder y la separación de la comunidad para la que fue ordenado!

Juan 13: 1-17

La fuerza del siervo

La fuerza del siervo

En el tercer poema del siervo, el Señor está totalmente consciente de su misión y su destino. Continúa su ministerio sin desfallecer cuando lo enfrentan sus enemigos.

Lee Isaías 50: 4-9 y piensa en cómo refleja el siervo la relación de Jesús con su Padre celestial. Después medita los versos que te inspiran y ora con ellos; pide a Dios que te fortaleza para ser profeta.

Si estás en grupo, aprovecha para hacer una oración comunitaria.

Tercer poema del siervo del Señor

Isaías 50: 4-9

El Señor me ha dado
una lengua de discípulo
para que sepa sostener
con mi palabra al cansado.
Cada mañana me despierta al oído,
para que escuche como los discípulos.

El Señor me ha abierto el oído,
y yo no me he resistido ni me he echado atrás.

Ofrecí la espalda
a los que me golpeaban,
mis mejillas a los que tiraban mi barba;
no oculté la cara
ante los insultos y salivazos.

El Señor me ayuda,
por eso soportaba las ofensas,
por eso endurecí mi cara
como una piedra,
sabiendo que no quedaría defraudado.

Mi defensor está cerca.
¿quién me denunciará?
¡Comparezcamos juntos!
¿Quién me va a acusar?
¡Qué venga a decírmelo!

Sepan que el Señor me ayuda:
¿Quién me condenará?
A todos los carcome la polilla
y se gastan igual que un vestido.

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