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El amor transforma

El amor transforma

El amor transforma la vida y la llena de luz, alegría y paz. Y en este camino del amor, nunca debemos decir basta; porque caeríamos en el gran pecado de omisión: no avanzar todo lo que podíamos haberlo hecho, no hacer todo el bien que deberíamos haber hecho, habiéndonos quedado a mitad de camino de la meta a la cual Dios nos invitaba a llegar.

“A Dios no vamos caminando, sino amando. Caminamos, amando y en este camino del amor, si dices basta, ya estas perdido. No te detengas, avanza siempre, no vuelvas hacia atrás, no te desvíes. En este camino, el que no adelanta, retrocede”
San Agustín

Por eso, cada mañana toma tu vida con cariño y dite a ti mismo: Hoy comienzo el resto de mi vida. Hoy quiero sacar todo el odio que hay en mi corazón, porque sólo tengo tiempo para amar. Quiero amar a todos los que me rodean sin condiciones y sin excepciones, procurando hacerlos felices en la medida de mis posibilidades. Quizás deba corregir, llamar la atención, hablar o callar, pero todo lo haré con amor y por amor.

Sin amor estarás muerto por dentro
“Cuando se atrofia el amor, se paraliza la vida”
San Agustín

Amor sobrehumano: Imposible sin Cristo

El amor “gratuito” o ayuda puntual “normal”

hace feliz
Amor sobrehumano
Imposible sin Cristo

Es muy grato aliviar un problema doloroso de otro, cualquier corazón noble se siente feliz de hacerlo; porque, además, no te ha supuesto gran cosa ni te ha disminuido tu grado de bienestar. Es importante comprobar que el amor hace feliz.

Cuando se vive un amor que te compromete totalmente, donde pones a disposición de los demás incondicionalmente tu persona, tu tiempo, tu descanso, tu economía, tu libertad, tu vida… surgirán dos reacciones frente a ti:

  • Los que te van a mirar como a un loco que ha perdido el juicio.
  • Los que se sienten impactados por ese testimonio sobrehumano de amor.
Algo interior les dice
que ese grado de entrega supera las fuerzas humanas.

Cierto:

Sin la ayuda de Dios es imposible.

Es otro modo de ser testigo de que
Cristo esta vivo y actúa.

Tres son los amores

El cariño es un “sentimiento”.
El amor humano es un “aprecio”.
El amor cristiano es una “decisión”.
Tres son los amores

  • El cariño es un “sentimiento” y abarca a un corto número de personas entra por los sentidos, es provocado por las cualidades del otro.
  • El amor humano es un “aprecio” y abarca a un número más amplio, entra por la inteligencia y es provocado por las cualidades espirituales del otro.
  • El amor cristiano es una “decisión” y no tiene límites: entra por la fe en Cristo. Es provocado por el ejemplo y la enseñanza de
    Jesús. Lo dejó escrito Juan, su apóstol amado: “En eso hemos conocido el amor: en que Cristo dio su vida por nosotros; nosotros también debemos dar nuestra vida por nuestros hermanos” (1 Juan 3:16)
En definitiva, el amor es desear y hacer el bien en todo aquello en que te necesiten y te sea posible y a todas las personas sin distinción ni exclusión alguna.

Niégate a ti mismo y sígueme

“Negarse a sí mismo”

es luchar sin descanso, cada día, contra el egoísmo.

“Seguir a Jesús”

es tomar el amor como norma y guía de toda la vida.

¡ Haz esto y vivirás !
Niégate a ti mismo y sígueme

Estos son dos aspectos esenciales que resumen toda la espiritualidad cristiana.

  • Del egoísmo nace todo lo malo y todas las maldades entre los hombres: la codicia, la soberbia, la envidia, la violencia, la infidelidad, el odio… y de esto: guerras, genocidios, racismos, hambrunas, opresión, venganzas…
  • Del amor, todo lo bueno: ayuda, perdón, diálogo, respeto, colaboración, comunidades fraternales, comunión de bienes, unión mundial, paz universal, ¡ y Reino de Dios en la tierra, para felicidad de todos los hombres !

Amar a Jesús

Amar a Jesús
Jesús, quisiera amarte tanto como las rosas,
que dejan media vida, cuando las besa el viento,
quisiera amarte tanto como las flores frescas,
que dejan que su vida se vaya por sus venas,
cuando la diligente abeja se acerca, las contempla
y quiere transformarlas en buena y dulce miel.
Señor, que sea la flor y tú la abeja,
descansa un poco en el jardín de mi alma,
mira el polvo que encubre mi belleza
y lávame con tus besos de lluvia en primavera,
limpia mi rostro ennegrecido
con la alegría del sol y las estrellas.
Jesús, quisiera ser una avecilla alegre
y en las alas del viento recorrer medio mundo
y decir a los hombres lo mucho que los quieres.
Quisiera ser un lago de límpidas y refulgentes aguas
para reflejar tu hermoso y bello rostro.
Quisiera estar contigo de modo permanente y sentirme tranquila,
cuando la tempestad arrecie y el viento se subleve.
Oh Jesús,
te amo con toda mi alma.
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