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Humildad divina y gloria cósmica

Al escuchar
el nombre de Jesús o el título de Cristo
vienen muchas imágenes a la mente,
pues ninguna lo abarca por completo.
Humildad divina y gloria cósmica

Lee el cántico en:

y observa cómo entona Pablo poéticamente el misterio de Jesucristo para decirnos lo que le fascina en Jesús y en lo que basa su amistad con él.

Jesús cedió libremente su derecho a permanecer en forma de Dios y entró a nuestro mundo como ser humano. Vivió en total humildad, desde su nacimiento en la pobreza hasta su muerte en la cruz. Se rebajó para llegar a los más pequeños y poco valorados, y por eso Dios puso su nombre en alto. Ahora todos pueden ver que Jesucristo es el Señor de toda la creación.

¡Por la humildad de Jesús,
la creación alcanza la armonía cósmica!

Es común que los fuertes de este mundo sean servidos por otras personas. Pero los cristianos estamos llamados a ser poderosos en el servicio humilde a los demás, en especial a los pobres y marginados. Utiliza tus capacidades, tu poder, tu energía, tu juventud en el servicio al estilo de Jesús.

Pregúntale:
¿a quiénes quieres que sirva en tu nombre?
Filipenses 2: 1-11

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Llenarse de Dios

El siguiente poema de los

Incas del Perú

expresa bellamente sentimientos y anhelos
semejantes a lo que Pablo recomienda a los filipenses
para que conozcan y gocen del Dios de la paz.

Viracocha
Viracocha, Señor del cosmos.
Ni hombre ni mujer,
pero en todo caso,
Señor de la veneración y pasión.
Eres aquel que hace milagros hasta con su saliva.
¿ Dónde estás ?
¡ No te escondas delante de tu hijo !
Estés abajo, estés arriba,
o acaso en las lejanías del universo.
¿Dónde está tu poderoso escabel de justicia… ?
Por favor, escúchame,
¿Vives más arriba que las aguas del firmamento?
¿O debajo de las aguas y sus arenas…?
Creador del mundo,
creador de los humanos,
¡ más grande entre mis antepasados !
Ante ti, la luz de mis ojos se apaga,
pues, para poder verte, para conocerte,
para poder aprender de ti tengo que ser visto por ti.
Entonces me conocerás a mí…
Por favor, óyeme, escúchame,
no permitas que me canse….
y me muera…!

abran sus corazones a:
“todo lo que hay de verdadero…,
de limpio, de amable… de virtuoso y de recomendable”
Filipenses 4: 8

Filipenses 2: 6-11 – Imiten a Jesús humilde

Imiten a Jesús humilde
El, siendo de condición divina,
no se apegó a su igualdad con Dios,
sino que se redujo a nada,
tomando la condición de servidor,
y se hizo semejante a los hombes.
Y encontrándose en la condición humana,
se rebajó a sí mismo
haciéndose obediente hasta la muerte,
y muerte en una cruz.
Por eso Dios lo engrandeció
y le dio el Nombre
que está sobre todo nombre,
para que al Nombre de Jesús
se doble toda rodilla en los cielos,
en la tierra y entre los muertos,
y toda lengua proclame
que Cristo Jesús es el Señor,
para gloria de Dios Padre.
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