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Tres palabras que encierran un programa de vida

La Santísima Trinidad

Padre, Hijo y Espíritu Santo
La Santísima Trinidad más que un misterio incomprensible
es un libro abierto lleno de tesoros espirituales a descubrir y a gozar
Tres palabras que encierran un programa de vida

GraciaAmorComunión

El apóstol Pablo concluye su segunda carta a la comunidad de Corinto con estas palabras:

“La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios Padre
y la comunión del Espíritu Santo esté con todos ustedes”

2 Corintios 13:13

Esta confesión de fe trinitaria, probablemente de origen litúrgico, es la más clara que ofrece el nuevo testamento.

  • Pablo asocia la “gracia” a la persona de Jesús. Fue tan generoso en el amor que se donó a sí mismo para la salvación de todos (Gál 2: 20). Esta generosidad suprema es la que tenemos que pedir en la oración para imitar su vida.
  • Sobre todo en los escritos de Juan, el amor del Padre es el gran protagonista de la redención, y el modelo de referencia para Jesús y para los discípulos: “Como el Padre me amó, así los amo yo a ustedes” (Jn 15: 9).
  • La “comunión” es obra del Espiritu Santo. El Espíritu es el que establece la unión de amor entre el Padre y el Hijo. Este Espíritu ha sido derramado en nuestros corazones. Él es el animador permanente de nuestra comunión con el Padre y con el Hijo. Él es también el fermento de comunión dentro de la Iglesia.

Gratitud

Gratitud

Aunque nuestra boca estuviera
llena de canto como el mar
y nuestra lengua de júbilo
como el bramido de sus olas
y nuestros labios de alabanza
como la amplitud del firmamento
y nuestros ojos resplandeciesen
como el sol y la luna
y nuestros brazos se extendiesen
como las águilas de los espacios
y nuestros pies fuesen ligeros
como los de los ciervos…
no alcanzaríamos a agradecerte

Adonai

Dios nuestro y Dios de nuestros padres
y a bendecir tu Nombre ni una infinitésima parte
por los beneficios que hiciste a nuestros padres y a nosotros.

El Misterio de Dios

El Misterio de Dios

Dios es impalpable como una sombra y, al mismo tiempo, sólido como una roca. El Padre es eminentemente Misterio, y el misterio no se deja atrapar ni analizar. El Misterio, simplemente, se acepta en silencio.

Dios no está al alcance de nuestra mano, como la mano de un amigo que podemos apretar con emoción. No podemos manejar a Dios como quien manipula un libro, un bolígrafo o un reloj. No podemos decir: “Señor mío, ven esta noche conmigo, mañana puedes irte”. No lo podemos manipular.

Dios es esencialmente desconcertante porque es esencialmente gratuidad. Y el primer acto de la fe consiste en aceptar esa gratuidad del Señor Dios. Por eso, la fe es levantarse siempre y partir siempre para buscar un Alguien cuya mano nunca estrecharemos. Y el segundo acto de la fe consiste en aceptar con paz esa viva frustración.

Yo creo

Yo creo
Creo que detrás de este silencio
respiras Tú
creo que detrás de esta oscuridad
brilla tu rostro.
Aunque todo me salga mal,
aunque los infortunios me lluevan
creo que me amas.
Aunque todo parezca fatalidad,
aunque me parezca
que sólo el absurdo manda en el mundo.
Y vea a los hombres odiar
y a los niños llorar,
y a los malos triunfar
y a los buenos fracasar.
Aunque la tristeza reine
y haya sido degollada la paloma de la paz,
aunque sienta ganas de morir…
yo creo, me entrego a ti.
Sin ti,
¿qué sentido tendría esta vida?
Tú eres la vida eterna.

Intimidad y tarea

Intimidad y tarea
¡ Señor !
Imposible renunciar al camino,
donde corre la vida,
tropieza la esperanza,
y se derrumba la muerte.
Imposible renunciar
al horizonte silencioso,
que me alimenta
con su luz creciente en el alba,
y me purifica con sus rayos
de ausencia roja cada tarde.
Imposible dejarte subir y bajar solo
resbalando con pies de campesino
en el lodo cotidiano.
Imposible dejarte esperando
solo en el silencio,
donde creamos la estrella de la noche
y el resplandor de la mañana.
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