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La envidia de Aarón y María

¿ Has sentido envidia de alguien ?

La envidia entristece ante el bien del prójimo y causa alegría si le va mal. Es una lepra peligrosa que afecta a la vida, causa divisiones en la comunidad y hiere a otras personas. El amor auténtico cura la envidia porque le damos a Dios su lugar en el corazón.

La envidia de Aarón y María
Números 12: 1-15
Aarón
María, ¿sabes? A veces Moisés me enfada. Se le olvida que también a nosostros nos interesa el bien del pueblo.
María
Pues sí. Todos somos el pueblo escogido, no sólo Moisés. Y, por si fuera poco, se casa con esa extranjera, como si una israelita no fuera tan buena o mejor.
Aarón
Y luego anda siempre tan creído. Todo mundo sabe de su relación especial con Dios, y aunque no es fácil ser líder, ya no soporto que se crea mejor que los demás.
María
Lo más molesto es que acapara a Dios, como si fuera su único mensajero.
Aarón
¡Exacto! ¡Como si nosotros no contáramos! ¿Qué tal si Dios me habla? ¿Tú crees que Moisés me va a hacer caso como a nosotros a él? ¡Lo dudo!
¿ Sientes envidia de alguien ?
Pide a Dios que te ayude a descubrir tus dones, a usarlos para el bien de tus hermanos y a reconocer los dones del otro con generosidad y nobleza

Dios te bendiga

Esta antigua bendición

pide a Dios que nos muestre su rostro,
según el rico significado que tenía el rostro para los israelitas.

“El Señor te bendiga y te guarde… te muestre su rostro y te dé la paz”
Números 6: 24-26
Dios te bendiga
Buscamos su rostro para encontrarnos cara a cara con él y vivir en su presencia, protegidos, armados y llenos de su bondad.

“El Señor te bendiga y te guarde”. “El Señor haga brillar su rostro sobre ti y te conceda su favor”. “El Señor te muestre su rostro y te dé la paz”.

Las tres invocaciones anticipan la bendición trinitaria del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo entre los cristianos.

Como esta bendición anuncia y anticipa la paz y la satisfacción de nuestros anhelos más profundos, se recuerda el primer día del año.

En ambiente de oración, abre tus manos a Dios para simbolizar tu apertura a recibir su bendición. Recíbela con mucha devoción y gozo.

Guárdala y atesórala en tu corazón para que sientas la presencia de Dios cada vez que veas reflejada su bondad, su belleza, su amor… en el rostro de las personas.

Números 6: 22-27

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