La fracción del pan en Emaús

“Ellos, por su parte, contaban lo que les
había ocurrido cuando iban de camino y
cómo lo habían reconocido al partir el pan”
Lucas 24: 35
La fracción del pan en Emaús

Simboliza la celebración eucarístia en sus dos partes:

  1. La liturgia de la palabra, que nos sitúa en la historia de salvación, y
  2. La liturgia eucarística, que nos incorpora al sacrificio único e irrepetible de Cristo y nos une con él, quien nos acompaña en nuestra vida de fe y en nuestra misión.
“Ellos, por su parte, contaban lo que les
había ocurrido cuando iban de camino y
cómo lo habían reconocido al partir el pan”
Lucas 24: 35

María Magdalena

“He visto al Señor”
Juan 20: 18
María Magdalena

La mujer samaritana fue la primera en dar a conocer al Mesías. Ahora otra mujer es la primera en anunciar a Jesús resucitado.

María Magdalena, siente el impacto del encuentro con Jesús. Al principio no lo reconoce, pero, cuando la llama por su nombre, sus ojos se iluminan con la luz de la fe y corre a avisar a los demás: “He visto al Señor”.

María Magdalena destaca como la líder del grupo de mujeres discípulas de Jesús; que apoyaban a la pequeña comunidad apostólica con sus bienes, alimentos y atención casera, y que lo acompañaron al pie de la cruz, pues su nombre encabeza la lista cada vez.

Debe de haber gozado de gran estima en la primera comunidad cuando los cuatro evangelistas relatan que fue una de las primeras personas que vieron a Jesús resucitado.

Lucas dice que Jesús había expulsado de ella siete demonios, lo que puede indicar que la curó de alguna enfermedad grave.

Juan 20: 10-18

El sepulcro vacío

¡Cristo ha resucitado!
¡Aleluya!

“Vio y creyó”

Juan 20: 8
El sepulcro vacío

Los cuatro evangelios relatan los testimonios de las santas mujeres y de los discípulos acerca de la resurrección gloriosa de Cristo. Tales testimonios se refieren a dos realidades: el sepulcro vacío y las apariciones de Jesús resucitado.

San Juan destaca que, aunque fue María Magdalena la primera en ir al sepulcro, son los Apóstoles los primeros en entrar y percibir los detalles externos que mostraban que Cristo había resucitado (el sepulcro vacío, los lienzos caídos, el sudario aparte…).

El discípulo amado comprueba la ausencia del cuerpo de Jesús: el estado del sepulcro, especialmente de los lienzos “plegados” (literalmente, “yacentes”, “aplanados”, “caídos”), revelaba que lo sucedido no había podido ser obra humana, y que Jesús no había vuelto a una vida terrena como Lázaro. Por eso anota que “vio” y “creyó” (Jn 20: 8).

El sepulcro vacío y los demás detalles que vieron Pedro y Juan son señales perceptiles por los sentidos; la resurrección, en cambio, aunque pueda tener efectos comprobables por la experiencia, requiere la fe para ser aceptada. Quien lo acepte, será agraciado con una nueva vida. Quien no, pues sencillamente permanecerá en la tristeza de una vida que añora un plano superior que ya han alcanzado los resucitados.

La Resurrección de Cristo es el acontecimiento histórico más importante de todos, con referencias extrabíblicas, atestiguado incluso por autores no cristianos. Y cambió definitivamente no sólo la Historia de la Salvación, sino también la Historia Universal.

Juan 20: 1-9
¡ Feliz Pascua de Resurrección !

La Eucaristía y el servicio humilde a la comunidad

“si yo, que soy el Maestro y el Señor,
les he lavado los pies, ustedes deben
hacer lo mismo unos con otros”
Juan 13: 14
La Eucaristía y el servicio humilde a la comunidad

Juan empieza el libro de la pasíon-gloria de Jesús con el relato de la Ultima Cena; en él presenta a Jesús lavando los pies a sus discípulos, en lugar de la institución de la Eucaristía como los evangelios sinópticos.

A partir de ahora, Juan narra los momentos de intimidad que Jesús, sabiendo “que le había llegado la hora”, reserva en exclusiva para “los suyos”. Se recomienda entrar a esta parte con la reverencia de quien es invitado a la despedida de un amigo que, habiendo llevado su amistad “hasta el final” está a punto de morir.

Los católicos celebramos el lavatorio de los pies el Jueves Santo, el cual inicia el Triduo Pascual y culmina el Domingo de Resurrección. Con este gesto, Jesús subraya que el servicio central en todos sus seguidores, es particularmente importante en los sacerdotes, quienes son ordenados para presidir la Eucaristía y estar al servicio de la comunidad de fe.

¡Qué vocación tan grande ser llamados al servicio en la vida sacerdotal y qué riesgo tan alto perder este ideal y suplirlo por la ambicion del poder y la separación de la comunidad para la que fue ordenado!

Juan 13: 1-17

La fuerza del siervo

La fuerza del siervo

En el tercer poema del siervo, el Señor está totalmente consciente de su misión y su destino. Continúa su ministerio sin desfallecer cuando lo enfrentan sus enemigos.

Lee Isaías 50: 4-9 y piensa en cómo refleja el siervo la relación de Jesús con su Padre celestial. Después medita los versos que te inspiran y ora con ellos; pide a Dios que te fortaleza para ser profeta.

Si estás en grupo, aprovecha para hacer una oración comunitaria.

Tercer poema del siervo del Señor
Isaías 50: 4-9

El Señor me ha dado
una lengua de discípulo
para que sepa sostener
con mi palabra al cansado.
Cada mañana me despierta al oído,
para que escuche como los discípulos.

El Señor me ha abierto el oído,
y yo no me he resistido ni me he echado atrás.

Ofrecí la espalda
a los que me golpeaban,
mis mejillas a los que tiraban mi barba;
no oculté la cara
ante los insultos y salivazos.

El Señor me ayuda,
por eso soportaba las ofensas,
por eso endurecí mi cara
como una piedra,
sabiendo que no quedaría defraudado.

Mi defensor está cerca.
¿quién me denunciará?
¡Comparezcamos juntos!
¿Quién me va a acusar?
¡Qué venga a decírmelo!

Sepan que el Señor me ayuda:
¿Quién me condenará?
A todos los carcome la polilla
y se gastan igual que un vestido.

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